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A amosega de Jay Reatard

Ás veces habitúo a pasarme minutos (¡¡mentira!! horas e horas…) vendo vídeos de música en Youtube, pero non foi ata fai uns meses cando casualmente descubrín un pedazo documental sobre a nova oleada de grupos de garaxe en América. Unha das figuras que máis me chamou a atención foi Jimmy Lee Lindsey Jr. A.K.A Jay Reatard, nado en Memphis en 1980.

Busquei esta fin de semana pasada se tiña novo disco preparado cando de súpeto atopeime con artigos que falaban da súa morte alá polo 2010. O certo é que me quedou moi mal corpo, así que decidín facer un repaso pola súa carreira e compartilo convosco.

Este rapaz enérxico e amante da guitarra comezou a súa carreira con nada máis e nada menos que quince anos (¿que outra cousa se podía facer nunha cidade como Memphis?). Influenciado por grupos da escea underground da súa cidade como Oblivians, creou a banda de culto coñecida como Reatards. Non sería ata o 98 cando lanzaron o seu primeiro LP Teenage Hate, seguido a continuación polo segundo Grown Up Fucked Up. Estes dous discos caracterízanse por un son caseiro e guarro, con voces cargadas de rabia e temas cheos de alma punk. Inda así, a mellor cualidade de Jay e os seus eran os impresionantes directos. Súor, adrenalina e unha intensidade alucinante:

Xa entrados no novo século, a hiperactividade deste mozo prolífico levouno a formar parte de diversas bandas, como The Last Sounds, Bad Times, The Final Solution, Terror Visions… E unha morea máis. Nestes grupos amósase a incorporación de novos elementos, como órganos, sintetizadores, voces femeninas e un tono algo máis melódico ás veces, máis machacón noutras:

No ano 2006 lanzou o seu primeiro disco en solitario, Blood Visions, un álbume formidable que o deu a coñecer por todo o mundo e a asinar posteriormente polo sello Matador Records (Yo la Tengo, Fucked Up, Sonic Yout, Mission of Burma…). A miña canción favorita é a que vos deixo embaixo (en vivo, por suposto):

Tras editar un álbume recopilatorio, o seu disco póstumo chegaría no 2009, Watch me Fall, quizáis o máis melódico e tranquilo de toda a súa carreira, pero non por elo exento de calidade:

Non cabe dúbida que este rapaz deixou unha gran pegada na música. Sempre coherente e honesto nas súas entrevistas, decatámonos que o rock quedou sen unha das súas grandes figuras nestes últimos tempos.

No 2012 editaríase un DVD homenaxe, BETTER THAN SOMETHING: JAY REATARD, que vos recomendo ao cen por cen, sen dúbida algunha.

Future Islands – On the water (2011)

Cometí un error en mi top de 2011 y me dejé atrás mi disco favorito del año. ¿Mi alegación? Que de aquella aún no lo sabía, de hecho, aún ni sabía de la existencia del grupo en cuestión.

Tampoco es tan extraño, Future Islands no son el grupo que más hype creó a su alrededor a lo largo de 2011 (¡¡M-83!!), pero el On the water sí comparte varios puntos con el Hurry up, we’re dreaming de Anthony González, así como también con la tan (justamente) cacareada banda sonora que Cliff Martínez y compañía construyeron para esa inolvidable película que es Drive. Un re-styling elegante de la música con la que una generación se crió, una actualización rítmica y estilística del sintetizador como elemento rítmico principal o de cómo los 80 y el indie colapsaron a lo largo de 2011.

Nunca me ha entusiasmado el sonido indie à la mode (¡dos extranjerismos seguidos! ¡Checkpoint! ¡Y otro!), detesté a los Killers, nunca supe si me reía de o con los Franz Ferdinand, no le encontré la vuelta de hoja a Death cab for cutie y los xx no consiguieron decirme nada. Últimamente, la mayoría de reseñas apuntan a una serie de grupos que, recogiendo el testigo rítmico de los anteriores en cuanto a sencillez, creo que dotan al género de un mayor interés. O no, igual soy yo, que estoy mayor y no regulo. Los propios M-83, Future Islands, Chromatics o Kavinsky son parte de esa tendencia. Tendencia que aúna ritmos pop bastante bailables (o no: Salem) con una coherencia interna más allá de un disco de hits de usar y tirar, pero sin olvidar nunca ese toque retro elegante por el que empezábamos, el que le da un valor añadido al conjunto.

Así es el On the water, de ahí nace un disco de voz poderosa y electrónica calmada, donde sobresalen Before the bridge y Give us the wind, pero que mantiene un tono muy otoñal sostenido y equilibrado por estribillos inusualmente pegadizos y con inclinación a un fuerte dramatismo. Unos New Order para modernos, unos Fleet Foxes retro con sintetizadores.

O no, no sé.

Lo pueden comprobar por aquí o por aquí, donde prefieran. No sin antes echarle un ojo a sus muy interesantes vídeos:

Thrice – The artist in the ambulance (2003)

The artist in the ambulance

Mis dos próximos posts serán de homenaje a dos grupos que esta semana han decidido separarse, para desgracia nuestra. En este caso, los siempre jovencitos Thrice han utilizado un entrañable eufemismo diciendo que pasarán de ser una banda a tiempo completo a ser una banda a tiempo parcial. Cosas de la modernidad, ya no se tiran las guitarras los unos a los otros, al menos en público.

Todo esto lleva a recordar su muy fructífera trayectoria, durante la cual, Dustin Kensrue y los suyos han ido suavizando su sonido y conceptualizando su trabajo. Nacidos del hardcore-punk bastante elegante y aguerrido (Identity crisis, The illusion of safety) tornaron su música en más contenida, conceptual, con atrevidos toques de experimentación (The alchemy index I, II, III & IV), coqueteando incluso con el rock alternativo y el indie (Beggars, Major/Minor). Entremedias, Thrice nos regalaron dos piezas clave en el extraño desarrollo del post-hardcore: The artist in the ambulance (2003) y Vheissu (2005).

Hay cierto debate en torno a cual de los dos discos es más representativo, dentro de lo difícil que es encontrar algo muy representativo en un grupo tan sumamente ecléctico como el de estos californianos del condado pijo de OC. Yo me quedo con el primero, más directo, pesado, pero recomiendo fervientemente la escucha tanto del Vheissu como del resto de su fascinante discografía. Un grupo de los que no se olvidan, un disco de los que permanecen.

Y sí, también pueden encontrarlo en Spotify.

Sleep – Sleep’s Holy Mountain (1992)

 

Sleep’s Holy Mountain

Los californianos Sleep son un grupo pionero de stoner/doom. Junto a Kyuss definieron el género a principios de los 90 cada uno con sus señas de identidad. Con una psicodelia algo más velada que sus compañeros californianos, su sonido se basaba en un bajo pesadísimo e hipnótico que domina todos los temas. Mientras que en su primer álbum llamado Volume 1, su sonido era más pesado, con voces más cercanas al doom, este Holy Mountain se convirtio en su obra maestra que no pudo ser superada por el monolítico Dopesmoker más de 10 años después! Sonido evidente deudor de Black Sabbath y Saint Vitus y por qué no, de las múltiples bandas del maestro del género Scott Wino (pronto tendré que rendirle un homenaje a este hombre), se las apañan para sacar un álbum muy completo que pese a lanzar sus dos grandes pepinos al principio mantiene el nivel y la constancia durante toda la grabación.

Adolescents – Adolescents (1981)

Adolescents

California, 1981, Adolescents.

Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock, Punk rock!!!

Death – …For the whole world to see (2009)


…For the whole world to see

No se dejen engañar por la fecha, porque este disco no es más que la recopilación de demos que tres jóvenes de raza negra publicaron en agitado ambiente de Detroit entre el 73 y el 76. Encontré la referencia en el magnífico post de la nunca suficientemente recomendada Jot Down sobre la relación entre el rock y la música negra.

Lo importante es, pues, el sonido, la actitud para realizarlo, si se prefiere. Lo importante son los dos primeros temas, a los que le dicen proto-punk de la cuerda MC5 y Stooges, pero que son punk en forma y fondo. Esto ya no es rock, es mucho más ácido, más duro, más rabioso. No os lo perdáis, hacía tiempo que un disco no me entraba tan bien desde el principio.

Más en Pitchfork, por ejemplo.

Miracle Workers – Inside Out (1985)


Inside Out

Miracle Workers foi un grupo do garage revival dos 80. Dende Portland, chegaron a publicar durante a década dous EPs e este aclamado LP chamado Inside Out. Foi un gran éxito no momento, chegando incluso ata Europa e con razón. O disco achégase a perfección e tódalas cancións son maravillosas, con grandes hits como a propia “Inside Out” ou “5:35”. Ademáis de encadrarse dentro do grupo de bandas revival dos 80 e as comúns influencias punk (que igual precisaban dun sonido máis sucio), iba máis ala incluindo momentos psicodélicos e grandes dosis de rock “alternativo” que sería unha gran influencia para moitas bandas anos despois. Uns dos grandes do revival, sen ningún tipo de dúbida.