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Beyond the black rainbow.

A partir de hoy, inauguro sección en el blog.

¿El objetivo?
Que alguien descubra una película a partir de la película en sí y no de lo que yo pueda decir de ella. Esto es, una selección de 5-10-15 imágenes de alguna película pequeña, desconocida, olvidada o escondida.
¿El criterio?
Sin ánimo de ser muy restrictivo, menos de 1000 votos en Filmaffinity. Y que me guste y me quede a mano para sacar las imágenes. Y ya.
 
 

Vayamos a ello. Hoy:

Beyond the black rainbow. 2011. Panos Cosmatos. Con música de los Sinoia Caves, que tienen un recomendable álbum.

(haz clic para ver la galería)

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Future Islands – On the water (2011)

Cometí un error en mi top de 2011 y me dejé atrás mi disco favorito del año. ¿Mi alegación? Que de aquella aún no lo sabía, de hecho, aún ni sabía de la existencia del grupo en cuestión.

Tampoco es tan extraño, Future Islands no son el grupo que más hype creó a su alrededor a lo largo de 2011 (¡¡M-83!!), pero el On the water sí comparte varios puntos con el Hurry up, we’re dreaming de Anthony González, así como también con la tan (justamente) cacareada banda sonora que Cliff Martínez y compañía construyeron para esa inolvidable película que es Drive. Un re-styling elegante de la música con la que una generación se crió, una actualización rítmica y estilística del sintetizador como elemento rítmico principal o de cómo los 80 y el indie colapsaron a lo largo de 2011.

Nunca me ha entusiasmado el sonido indie à la mode (¡dos extranjerismos seguidos! ¡Checkpoint! ¡Y otro!), detesté a los Killers, nunca supe si me reía de o con los Franz Ferdinand, no le encontré la vuelta de hoja a Death cab for cutie y los xx no consiguieron decirme nada. Últimamente, la mayoría de reseñas apuntan a una serie de grupos que, recogiendo el testigo rítmico de los anteriores en cuanto a sencillez, creo que dotan al género de un mayor interés. O no, igual soy yo, que estoy mayor y no regulo. Los propios M-83, Future Islands, Chromatics o Kavinsky son parte de esa tendencia. Tendencia que aúna ritmos pop bastante bailables (o no: Salem) con una coherencia interna más allá de un disco de hits de usar y tirar, pero sin olvidar nunca ese toque retro elegante por el que empezábamos, el que le da un valor añadido al conjunto.

Así es el On the water, de ahí nace un disco de voz poderosa y electrónica calmada, donde sobresalen Before the bridge y Give us the wind, pero que mantiene un tono muy otoñal sostenido y equilibrado por estribillos inusualmente pegadizos y con inclinación a un fuerte dramatismo. Unos New Order para modernos, unos Fleet Foxes retro con sintetizadores.

O no, no sé.

Lo pueden comprobar por aquí o por aquí, donde prefieran. No sin antes echarle un ojo a sus muy interesantes vídeos:

Sólstafir – Svartir Sandar (2011)

Svartir Sandar

Conociendo los gustos de heregoesmygun, creo que esto le va a impresionar tanto como a mí me ha impresionado. Y eso que haciendo caso a las etiquetas que les coloca la Wikipedia, se me había empezado a generar una sensación de rechazo bastante fuerte, pero tenía que escucharlo, Mario de postrock.es me lo había recomendado mucho y muy alto.

Así, que manos a la obra y post-metal mediante, podréis disfrutar con uno de los discos más desoladores y cáusticos de este año aún en curso, quizá algo repetitivo en sus estructuras, pero muy muy recomendable. Islandia, instrumental, todo suyo.

El link de descarga lo he sacado de aquí y también se debe escuchar en Spotify.


Les Claypool – Of Fungi and Foe (2009)

Of Fungi and Foe

En 2009, Les Claypool sacaba una continuación al que fuera su primer disco en solitario Of Whales and Woe de 2006. El que sería su último trabajo hasta hace un par de semanas con la salida del último disco de Primus (12 añacos después!!). El disco contiene 12 temas, uno incluido rollo flamenco que esperemos que no siga explorando nunca más. En general, todos tienen una gran predominancia de la percusión y con un Les  aún más calmado de lo que nos tenía habituados. Realmente, yo lo consideraría un disco menor en su trayectoria (al igual que Of Whales and Woe), pero aún así, sigue teniendo ese olor tan característico a Les Claypool.