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The A-Bones – Tempo Tantrum (1986)


Tempo Tantrum

The A-Bones son un importante grupo de garage de los 80. Tempo Tantrum fue su EP de debut que estaba compuesto de solo 4 versiones pasadas por su filtro a medio camino entre el garage y el rockabilly (“Froggy went a courting” suena a Cramps total)  . El EP fue grabado dos años después de la formación del grupo y presenta un sonido más claro que con el que triunfarían unos años después con The Life of Riley en el 1991. Un clasicazo, de un grupo que todavía sigue girando a día de hoy (aunque se tomaron un descanso de 10 años) y que lanzaron su última grabación en 2009.

Recopilatorios Sub Pop

Sub Pop 100

 

Sub Pop 200

 

Sub Pop 300

 

Estos tres recopilatorios de Sub Pop diferencian tres importantes épocas en la famosa discográfica. El principio de los principios, en Sub Pop 100 de 1986, dónde ya aparecen clásicos como Sonic Youth, U-men o Scratch Acid y donde se mezclaba un rango de sonidos muy diverso, con varias apariciones electrónicas y experimentales. Sub Pop 200, editado a finales del 88, recoge el momento previo a toda la explosión musical de Seattle de principio de los 90 y reúne a muchas de las grandes figuras de la escena: Nirvana, Mudhoney, Screaming Trees, Green River, Tad o Soundgarden. Finalmente, como homenaje, en el 2008, sacan el Sub Pop 300, mezclando artistas clásicos del pasado con otros actuales (Fleet Foxes, Flight of the Conchords, The Postal Service…) y abriéndo más el abanico de estilos. Si estos recopilatorios son recordados a día de hoy no es porque Nirvana o Soundgarden estén en ellos, si no por la gran cantidad de grupos de sonido Seattle que recogen y que nunca tuvieron el suficiente reconocimiento que probablemente se merecían.

Big Black – Atomizer (1986) & Songs about Fucking (1988)

Atomizer

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Songs about Fucking

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Estos son los dos únicos discos de estudio que el grupo con el que Steve Albini se dió a conocoer, Big Black. Albini es un tipo peculiar, todo el material de Big Black (estos dos álbumes, cuatro EPs, dos directos y varios sencillos) fue lanzado por diferentes compañías independientes y sus siguientes proyectos tras su disolución, como Rapeman o Shellac, siguieron con el mismo espíritu. Por un lado, Atomizer es puro sudor y energía, cada rasgadura de cuerdas suena como si trozos de su mano salieran desperdigados, cual leproso protagonista de chiste. Ese sonido tan furioso, se convertiría en la marca de la casa de Albini, y ayudado por el uso de una caja de ritmos en vez de batería, consiguieron ese sonido a medio camino entre lo industrial, el punk y el hardcore (post-hardcore, si eso realmente significa algo). Su segundo trabajo, con una de mis carátulas favoritas, sigue dando la talla aunque no al nivel del primero, sigue empapado de sudor aunque algo se haya perdido por el camino, probablemente la frescura y la originalidad empezaba a escasear y esa sea la razón por la que el disco vió la luz con el grupo ya separado. ¿Cómo es posible molar tanto llevando la guitarra enganchada al cinturón?

1, 2, fuck you!!!