Neofolk de extrema derecha (I)

Hace no mucho se cancelaba en Madrid un concierto de los Reserva Espiritual de Occidente  por motivos aparentemente políticos, incluyendo amenazas y palabras altisonantes, comentarios cruzados en foros y comunicados oficiales. Bueno, cosas que pasan, sí, claro. Pero no. A mí me jode por igual que cancelen a los Skrewdriver o los Estirpe Imperial (tienen algún tema que mola y todo) que a los Lendakaris Muertos o a Soziedad Alkoholica, me gusten más o menos lo que hacen unos y otros. Y, en este caso, ni eso, porque el jueguecito de REO con la iconografía falangista es algo bastante utilizado en cierta escena -ya decadente- de la que me gustaría hablaros hoy.

Muy sutil todo (foto de sr_atlantico).

Empecemos por las confesiones: me fascina la iconografía de la Alemania nacionalsocialista. En general, la de todos los regímenes autoritarios, pero es que nadie creó tal cantidad de banderas, logos y demás parafernalia fundamentalmente diseñados para el ACOJONE masivo. Y, claro, tenía que fascinarme la herencia musical que desencadena esta parafernalia. A todo ello se suma que nada es tan gracioso como un chiste sobre nazis. Ni siquiera tiene por qué ser un chiste, la verdad. ¿Y cómo he llegado a este nivel de degradación humana? Pues, en contra de lo que podía esperarse, no fue a través del grupo más conocido, sino de los extremadamente subyugantes Blood Axis. Porque sabéis que lo que hace REO ya estuvo de moda en la escena alternativa anglosajona hace como 15-20 años, ¿verdad? ¿O qué esperábais? A partir de aquí se habla de neofolk y martial industrial. Del bueno, no del de REO, que es horrible. Para todo lo demás en relación con esta escena y la dualidad ideología-provocación, acudid por ejemplo aquí.

Parecen gente de fiar (foto en golem.de)

Hablaba de los Blood Axis de Michael Moynihan, un tipo recomendable, no cabe duda. Folk e industrial que dominarían la radiofórmula de haber ganado los nazis la IIGM. Si ellos lo son o no, a mí aún no me ha quedado claro, porque parecen más interesados en el ocultismo y el paganismo que en la propia ideología de corte extremista, aunque han frecuentado ambientes bastante indicativos de por dónde van sus tiros. Más allá de ello, su música me parece aterradora, demencial. Y sí, esto son cosas positivas, ni que sea porque me parecen muy difíciles de lograr. De quedarme con un disco, The gospel of inhumanity, aunque nada mal el folkie Born Again. Con un tema, Churning and Churning. Lo demás: desde discursos de ¿Sir? Oswald Mosley (sí, el padre de Max) hasta bucles con marchas militares y cosas muy alegres y entretenidas.

¿Qué haces, Douglas P.? ¿Cosas? ¿Cosas nazis? (en last.fm)

Probablemente el grupo más conocido de la escena es Death in June, que alcanzó cierta popularidad, sobre todo a raíz de que sus discos fueran prohibidos en Alemania por hacer uso de la Totenkopf como icono (otra muestra más de lo útiles que son las prohibiciones de este tipo de actos). Si prestáis atención, incluso podréis encontrar a algún perroflauta provocador con alguna de sus camisetas (#truestory). Suelo decir que Death in June son Joy Division, pero de verdad. Si estos pretendían provocar aludiendo al regimiento (?) de prostitutas de los campos de trabajo en la Alemania nazi, los primeros consiguieron convertirse en un grupo de postpunk maldito. Si me preguntáis por su ideología, lo que he leído me lleva a tener la impresión de que pocos han llevado más lejos el juego del que os hablaba. Pero yo qué sé. Aún así, su música es fascinante. Hay que quedarse con el Brown Book y con el But, What Ends When the Symbols Shatter? por ser discos seminales de una escena terriblemente underground y en una discografía extensísima. Elegir un tema es prácticamente imposible, por salirme de los dos discos más conocidos, diría Fields. Aunque su tema más polémico, Rose Clouds of Holocaust es también muy recomendable. De verdad, un grupo tremendamente fascinante.

Una tarde cualquiera en Das Kehlsteinhaus (foto en last.fm)

Tienen el estigma de ser el grupo esloveno más conocido y todo ello luciendo esvásticas e iconografía militar de fácil identificación, jugando con ello a nivel estético, así como con elementos propios del comunismo soviético o del nacionalismo racial serbocroata. A mí Laibach me parecen sosísimos, pero gastan un industrial de aire militar la mar de simpático, especialmente en sus inicios, como parte del vanguardista movimiento multidisciplinar NSK en la revoltosa Eslovenia de los años 80. En el Rekapitulacija 80-84 podréis encontrar sus inicios más agresivos, aunque su obra se extiende hasta la actualidad. El año pasado firmaron la banda sonora de la ucronía Iron Sky. Quizá su presencia aquí no está demasiado justificada, pero su nombre y ansias de provocación sí coinciden con la temática general del artículo.

De gran parte de la gente involucrada en esta escena podría haber dudas de su militancia política o de la seriedad de sus mensajes, salvo de alguno. Vamos con ellos.

Representando (foto de luckymojo.com).

Boyd Rice, que posee relación con casi todos los grupos aquí mencionados, es:

  • fundador de la Fundación Abraxas, de corte gnóstico, autoritario, misántropo, elitista y, por qué no, satánico
  • fanático de Charles Manson (como para no serlo)
  • muy relacionado con gente cercana al Ku Klux Klan y al American Front
  • y, bueno, a ver, vale, no sigo que aburro.

Desde colaboraciones hasta discos completos e, incluso, relaciones personales como la que mantuvo durante años con el líder de Blood Axis. Todo esto incita a no pensar demasiado bien de los anteriores, esto parece cierto. Y si queréis seguir, hay más. Musicalmente, se le conoce por su nombre o por NON y en su estilo se puede encontrar electrónica y spoken word mezclados con una nostalgia panfletaria bastante deprimente. De verdad que no sabría decir cuál de sus discos me da más grima, ni cual de sus canciones. Pero, ¿a que parece majo?

Se les ve en la cara: nazis peligrosos (foto en lastfm).

Terminemos ya con los grandes grupos de la escena. Primero, los Sol Invictus de Tony Wakeford. Supuestamente, debió abandonar Death in june debido a discrepancias políticas con Douglas Pierce, ya que Wakeford militaba por aquel entonces en el siempre recomendable grupúsculo fascista British National Front. Formó varias bandas y tuvo proyectos musicales en solitario, pero lo más interesante sigue siendo el cómo adereza su música con unos aires tribales bastante más frescos. Ese paganismo entremezclado con la ultraderecha no deja de ser gracioso, aunque dé miedo. Me quedo entonces con el Against the modern world como disco y con Lex Tallionis como tema. Además le gusta sacarse fotos con su gato y eso me enternece.

Típica foto en un cementerio con una camiseta de florecitas (en lastfm).

Dije que llegué al neofolk a partir de Blood Axis, que ni siquiera son demasiado folkies, pero podía haberlo hecho perfectamente a través de Current 93, por esos toques de gothic country a lo Woven Hand que tanto me gustan. También hay que decir que el folk pagano que practican me resulta atractivo, por lo que he dicho antes y porque, qué coño, son muy buenos. De todos los nombrados, mi grupo favorito. Thunder Perfect Mind y All the Pretty Little Horses son ineludibles, igual que lo es A song for Douglas after he is dead y Nick Cave cantando su All the pretty little horses. Aunque, ojo, muy relacionados también tanto con Wakeford como con Rice, como demuestra esta entrevista del último.

Cerramos aquí la primera parte de este especial que se alarga y se alarga. En la segunda parte, más historias, más links y una lista recopilatoria. En la tercera, quizás, una pequeña reflexión acerca de todo esto. Seguiremos informando.

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2 comments

  1. Víctor

    La gente asocia Tercera Posición con violencia y asuntos negativos, cuando es todo lo contrario.
    Mucha ignorancia, y mucha propaganda manipuladora por parte de esos que ganaron la guerra en 1945 y por desgracia hoy día continúan gobernando el mundo.

    La verdad nos hará libres.

  2. The Hate Box

    Boyd Rice es de un juego mas satírico que otra cosa, es uno de los bichos mas excéntricos de la escena, nada de política ni cosas serias, mas bien juega con la susceptibilidad. En su pagina se pueden ver fotos su amistad con gente de color lo que indica que es una farsa todo esto del nazi, ademas otra prueba de esto son su relación con múltiples grupos satíricos como la iglesia satanica y las muchas entrevistas que da donde si se es un poco perspicaz descubrimos que solo le toma el pelo a la gente de la televisión.

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